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domingo, 10 de noviembre de 2013

Propuesta de reducción de la jornada laboral a 25 horas semanales

por Interbarrios 15M de economía
Viernes, 01 de Noviembre de 2013 16:13
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Propuesta de reducción de la jornada laboral a 25 horas semanales
El aumento de la productividad por las nuevas tecnologías no ha significado una reducción del tiempo de trabajo, sino mayor desempleo y mayores beneficios para el capital. La crisis está siendo la excusa para aumentar de nuevo las horas de trabajo, la edad de jubilación y el presencialismo.

PROPUESTA

Reducción por ley de la jornada laboral hasta las 25 horas semanales, estableciéndose salarios a un nivel que garantice la capacidad adquisitiva suficiente de las personas.

OBJETIVOS

Los objetivos de esta propuesta son la liberación de tiempo para la satisfacción de las necesidades humanas no cubiertas en el ámbito laboral; la desmercantilización del trabajo y la supresión de la esclavitud de la clase trabajadora; el reparto de la riqueza mediante la eliminación de la acumulación de las rentas del capital a costa de las rentas salariales; y el incremento en los niveles de empleo por medio del reparto del trabajo.

JUSTIFICACIÓN/CONTEXTO

Objetivo 1: Liberación del tiempo

El concepto de tiempo productivo surge del trabajo asalariado. Del plustrabajo aportado por los trabajadores es de donde surgen las plusvalías para los empresarios. El trabajador vende el tiempo de su vida por un salario. El aumento de la productividad por las nuevas tecnologías no ha significado una reducción del tiempo de trabajo, sino mayor desempleo. La crisis está siendo la excusa para aumentar de nuevo las horas de trabajo, la edad de jubilación y el presencialismo en el puesto de trabajo. Sin embargo, la lucha de los trabajadores consiguió en el pasado algunas conquistas en la reducción de la jornada laboral. Las horas extras, el trabajo por turnos, los horarios extensos y partidos, el presencialismo, el desplazamiento obligatorio no incluido en la jornada laboral y la movilidad geográfica forzosa imposibilitan la conciliación de la vida laboral con la vida personal y familiar. Esto implica una clara deshumanización y desnaturalización social, no pudiendo dar cobertura a otras necesidades de las personas y la sociedad (cuidados de las personas, del medio, relaciones sociales, ocio, acción política, etc.) que requieren de tiempo para ser cubiertas.

Objetivo 2: Reparto del trabajo

El paro estructural conduce a la pobreza y la exclusión social. La existencia de desempleo interesa al empresariado, porque presiona a la baja los legítimos derechos de los que tienen trabajo y su capacidad de negociación y lucha. Por eso no se busca el pleno empleo como un objetivo de las políticas económicas. Pero no queremos limitarnos exclusivamente al reparto del trabajo remunerado. Exigimos el reparto del trabajo no remunerado, evitando la asignación de actividades en función del género. Igualmente, sostenemos que los trabajos más penosos o que contribuyen más a la sociedad no pueden estar peor retribuidos y considerados que los más destructivos y que aportan más a la acumulación del capital (ejemplo: la especulación financiera). Pedimos la eliminación de instituciones y organismos al servicio del capital, y de los marcos normativos que favorecen la libre circulación y acumulación de capitales y degradan las condiciones laborales. Asimismo, propugnamos la instauración de sistemas fiscales progresivos que sirvan para redistribuir la riqueza y promover el acceso universal a los bienes comunes. Queremos que todos los espacios de la vida sean desmercantilizados, empezando por la recuperación para el común de servicios y prestaciones públicas que han sido recortados y también de los que han sido privatizados. Se trata de eliminar los modelos vigentes de propiedad, producción, distribución y consumo, por injustos e insostenibles, así como la superproducción de bienes y servicios superfluos e incluso perniciosos, que provocan la reducción de la producción de servicios necesarios. El crecimiento ilimitado, expoliando recursos más allá de la capacidad de reposición, potencia el consumismo y la obsolescencia programada, provocando la degradación de los ecosistemas, así como el robo de los recursos presentes y futuros.

DESARROLLO DE LA PROPUESTA

Cuantificación de la reducción de horas de trabajo (remunerado)

Para conseguir un efectivo reparto del trabajo, la reducción del tiempo de trabajo ha de ser significativa: 25 horas semanales o su equivalente en cómputo anual.
Regulación y control de las horas extras para su eliminación, con fortalecimiento de la capacidad de la inspección de trabajo y público conocimiento de sus actuaciones.
La reducción del tiempo de trabajo no sólo se refiere a la jornada laboral, sino también a la vida laboral. Incluye, como medidas ligadas a esta propuesta, el adelanto de la edad de jubilación, sobre todo en actividades penosas y/o duras, y el retraso de la edad de inicio de la actividad laboral, lo que impedirá el trabajo infantil.

Rentas salariales

La reducción de la jornada laboral se hará sin reducción de los salarios. A su vez:
  • Se eliminará el abismo salarial. Las retribuciones más altas no podrán ser más de X veces el salario más bajo. Con ello se financia buena parte del coste de la propuesta.
  • Se aplicará una fiscalidad fuertemente progresiva a las rentas del capital (beneficios empresariales). De este modo se derivan hacia la financiación de servicios públicos rentas del capital, lo que incrementa la renta real de los trabajadores.

Implementación de la reducción del tiempo de trabajo

Estas propuestas se pueden poner en práctica en diferentes niveles, desde el más local al más general en la medida de sus competencias y de su voluntad realmente transformadora, y las haremos posibles en cuanto sean asumidas como elementos centrales de la lucha social. Cualquier país que avance en estas propuestas tendrá el derecho de defenderse con medidas de protección frente a las agresiones de las multinacionales o prácticas comerciales desleales de otros países.

Incidencia de la reducción del tiempo de trabajo sobre el reparto del trabajo

No se debe ligar en ningún caso la productividad al reparto del trabajo. El paro es inadmisible. Todos y cada uno de nosotros tenemos el derecho y la obligación de colaborar en las tareas que sostienen a la sociedad.

CONCLUSIONES: Hacia un nuevo modelo laboral y un nuevo concepto del trabajo

El fin de las crisis, las desigualdades, las injusticias y, en general, de la degradación de las sociedades y el planeta pasa por el replanteamiento radical del modelo económico y del concepto mismo del trabajo.
El trabajo entendido como aportación a la comunidad debe garantizar la cobertura de las necesidades de las personas y sociedades y como una simple tarea que la sociedad en su conjunto reparte entre todas las personas, a cada cual según su capacidad.
Esto significa que hay que considerar también el trabajo no remunerado (trabajo doméstico, de cuidados, social, político, etc.). Si alguien trabaja semanalmente 25 horas remuneradas y 25 no remuneradas sería injusto decir que trabaja poco.
El trabajo remunerado no satisface todas las necesidades de las personas y sociedades. El ser humano tiene unas necesidades de realización personal que cubrir. La realización personal, la participación social y política, la propia convivencia requieren de tiempo libre.
La ideología dominante utiliza el concepto de trabajo ensalzándolo como una virtud para apropiarse del tiempo del trabajador. Pero ese tiempo debe ser recuperado para crear. Sin ocio no podemos crear y, por tanto, no podemos crear una sociedad diferente. Ni siquiera es necesario trabajar tanto para producir bienes y servicios suficientes que satisfagan las necesidades de las personas y la sociedad.
Hay que dar soluciones de urgencia al desempleo, y las hay, pero no terminaremos con la injusticia y las desigualdades que oprimen a una gran parte de la población mientras no se considere el trabajo en su componente social, que sirva para satisfacer las necesidades de las personas y los grupos sociales, y mientras no se asuma que en última instancia son las personas las que realizan la actividad económica.
Esta es una propuesta que ha de entenderse en el marco de otras, tanto en lo relativo a materia laboral como a otros campos (fiscalidad, sistemas financieros, modelo productivo y de consumo, etc.).

ANEXOS



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