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martes, 6 de agosto de 2013

Indra, presidida por Javier Monzón, compra un negocio ruinoso al ex consejero Joaquín Moya Angeler y Pablo González Romero

Javier Monzón
22-05-2013
Gonzalo Garteiz
El pasado mes de abril, Indra, presidida desde hace más de 20 años por Javier Monzón, pagaba una página entera de publicidad en un diario económico de difusión nacional, para anunciar el proyecto de fusionar una compañía G-Nubila por su matriz Indra Sistemas. Cualquier inversor de la multinacional española de tecnologías de la información podría pensar que la operación era relevante teniendo en cuenta el tamaño del anuncio e interesarse por esta compañía, que tiene su página web exclusivamente en inglés. Si así fuera, no encontrará su rastro en ninguna de las memorias aportadas por Indra a sus accionistas.
Intentaremos aclarar el misterio, que no lo han querido desvelar los responsables de comunicación de la empresa que dirige con mano de hierro el citado Monzón, también consejero de la ACS de Florentino Pérez, representando los intereses de Alberto Cortina y Alberto Alcocer. En la memoria del ejercicio 2011 figura una nota en la que se dice que en agosto de ese año, Indra ha adquirido el 33% de una compañía, Oyauri Investment, desembolsando 1,5 millones de euros. Esta sociedad, según se indica, participa en empresas relacionadas con las tecnologías de la información.
Lo cierto es que detrás de Oyauri aparecen como presidente, Joaquín Moya Angeler, antiguo consejero “independiente” de Indra, que durante los muchos años que se mantuvo en el cargo tenía alquilada a la empresa de Monzón una nave en Torrejón, Alfonso Ríos y Pablo González Romero, hijo del expresidente del Gobierno, Felipe González.
Una vez más en esta operación se encuentran los dos ilustres directivos, Monzón y Moya, haciendo negocios juntos. Como decíamos, en el año 2011 se comunica que Indra ha metido 1,5 millones en una compañía que participa en empresas de tecnologías de la información, pero no en cuál. Ese año se apunta unas pérdidas de 178.000 euros y en el anexo figura contabilizada una participación del 49%, y no del 33% como se había advertido en la nota.
Al año siguiente, Oyauri pierde 494.000 euros, dejando en dos años reducido el millón y medio invertido por Indra a 828.000 euros, pero el accionista de ésta sigue sin saber el interés de haber entrado en esa empresa fantasma, que por el momento está quemando la inversión. Ha sido ahora cuando descubrimos el pasteleo. Oyauri es el propietario al 100% de G-Nubila  y capitaliza un préstamo a ésta de 1,43 millones de euros, mientras Indra les compra a sus socios, Moya, Pablo González y Ríos su parte por una cantidad que se desconoce y que en la memoria de este año no aparecerá al ser absorbida la compañía. Además, la capitaliza con un millón de euros.  En definitiva,otra turbia operación de Monzón y Moya. Además del citado negocio inmobiliario de la nave de Torrejón, hay que añadir otro que generó un escándalo.
Moya recibió una subvención de 4,8 millones de euros del anterior Gobierno socialista, al parecer con ayudas de fondos europeos, para poner en marcha un centro de innovación de una de sus empresas, Redsa. Sin embargo, el dinero fue utilizado para comprar una nave en el parque tecnológico malagueño de Campanilla y arrendárselo a Indra.
Que haya conocido La Celosía ya son por consiguiente tres las operaciones lucrativas que ha realizado Joaquín Moya a costa de Indra, presidida por su amigo Javier Monzón. Se desconoce el dinero ganado con la venta de G-Nubila por la negativa de la multinacional española a informar del tema.
No podemos juzgar el valor de la plataforma tecnológica de G-Nubila, desarrollada por Alfonso Ríos, pero lo que sí se puede asegurar es que el balance de la empresa ha sido una ruina. Con 3.000 euros de capital desembolsado arrastraba una deuda de 2,6 millones al cierre del año pasado, poco antes de venderse a Indra, y la facturación sumaba poco más de medio millón de euros por trabajos realizados para la compradora, cosechando además 1,47 millones de pérdidas el año pasado. Con todos estos turbios antecedentes, que La Celosía ha denunciado anteriormente, Monzón debería explicar la inversión en G-Nubila. Seguiremos informando.

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