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domingo, 12 de mayo de 2013


Un relato de cambio y seguridad para la izquierda

izqJóvenes comunistas, durante una manifestación. FERNANDO SÁNCHEZ
En las últimas semanas hemos ido conociendo distintos sondeos electorales de los que por encima de otros análisis más interesados, que podemos extraer como principal conclusión que los ciudadanos están profundamente desorientados y deprimidos.
La encuesta de Metroscopia sitúa la abstención en un 47%, la de Celestetel en un 44,1% y la del CIS un tanto más conservadora, en un 22,7% de abstencionistas declarados, al que no obstante se podrían sumar un 9,1% de votos en blanco y sobre todo un 19% de indecisos, que juntos representan al 50,8% de los votantes, cifra que se aproxima más a la del resto de las encuestas.
En un artículo anterior explicábamos donde estaban los votantes del PP y que hacía este partido para intentar recuperarlos, pero ¿y qué pasa con la izquierda? El PSOE tiene un recuerdo de voto cercano al 50% e Izquierda Unida cercano al 60%, un dato negativo para ambos, pero que al menos IU compensa con los nuevos votantes del PSOE que le llegan y con la gente a la que saca de la abstención fundamentalmente. Pero estas cifras siguen siendo malas, significan millones de votantes progresistas que se quedan en casa o no saben qué hacer con su voto. Está gobernando la derecha, vivimos el periodo de movilizaciones ciudadanas más intenso desde las protestas contra la guerra de Irak y además tenemos la tasa de autoubicación ideológica media más a la izquierda de los últimos años, el 4,58 sobre 10, especialmente desde la llegada al gobierno del PP y sin embargo gran parte de los votantes de izquierda se quedarían en casa, si es que todavía no los han desahuciado.
Sin duda se trata de gente cabreada y con una confianza nula en el actual gobierno contra el que sería lógico que votaran en unas elecciones. Por lo tanto la razón de su abstinencia hemos de buscarla en las fuerzas políticas que podrían ser sus referentes electorales: IU y PSOE y no en la falta de un adversario al que oponerse. Con el PSOE es más fácil encontrar la explicación en su pasado, gobernaron hasta 2011 y aplicaron la misma política económica de austeridad y recortes del PP, reformaron la Constitución a las órdenes de la TROIKA, la valoración de Rubalcaba está por los suelos entre su propio electorado y la credibilidad del líder y del partido es prácticamente nula.
La pregunta clave por tanto, es qué pasa con Izquierda Unida. No consiguen terminar de levantar el vuelo y aunque hay expectativas muy halagüeñas para la formación sobre todo en las grandes ciudades o en regiones en las que se han atrevido a innovarfórmulas exitosas, siguen sin ser vistos por grandes grupos de votantes de izquierdas como una alternativa creíble más allá de ser una formación a la que recurrir en señal de protesta.
La respuesta quizás está en que en épocas de crisis la gente suele ser más conservadora por miedo al futuro y por tanto menos proclive a aventuras inciertas, y ahora la gente tiene mucho miedo. Creo que los votantes se debaten entre este impulso y que ninguna formación consigue hacerlos creer en un cambio que les lleve a una zona de seguridad, necesitan propuestas claras y contundentes que despejen sus dudas para volver a votar y dar una mayoría a la izquierda.
El reto para la izquierda y especialmente para IU si quiere que todos esos ciudadanos desorientados vayan a su redil, será dejar de ser vista como una formación de calle y pancarta y proyectar una imagen de partido serio que sepa qué hacer con la economía para sacarnos de este lío. Los de Cayo Lara hacen bien en tratar de mantener cohesionada a su base apelando a la movilización ciudadana, pero no deberían perder de vista la propuesta política. En este sentido el decreto de la función social en Andalucía o el plan económico para la creación de empleo que han presentado van en la dirección adecuada, pero hay cierta carencia de construcción de un discurso esperanzador y coherente que los posicione nítidamente como una alternativa viable a todo lo presente. Los ciudadanos anhelan un cambio y necesitan seguridad, Izquierda Unida debería estar a la altura de esta exigencia.

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