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martes, 19 de marzo de 2013


Libertad y Mercado

XABIER GRACIA / @ SEMINARI_TAIFA 18/03/2013
Lo reconozco, cuando escucho hablar a los poderosos de libertad y mercado me revuelven las vísceras. Y no me queda más remedio que reconocer que la contrarrevolución neoliberal cuenta entre sus éxitos con la amplia aceptación popular que una economía mercantil capitalista, fundada sobre la propiedad privada, es una economía que garantiza los mayores niveles de libertad de sus agentes: libertad de mercado, libertad de empresa, libertad de elección del consumidor, libertad contractual de los trabajadores, etc. Así, el mercado, además de ser la mejor manera de promover el bienestar del ser humano y optimizar los recursos, es una de las instituciones fundamentales mediante la cual se garantizan las libertades individuales de las personas. Las relaciones de intercambio presuponen relaciones entre individuos libres propietarios y el mercado es concebido como un campo de la libertad de acción de los agentes económicos.
En la tradición liberal de raíz anglosajona, que se asienta también sobre los postulados de la separación entre Sociedad Civil y Estado, división de poderes y libre competencia, la libertad es entendida como espacio de la no coacción. Para Hobbes la libertad es ausencia de coacción y obstáculos exteriores, es decir que se concibe la libertad como indeterminación del exterior. En palabras de Stuart Mill, "la única libertad que merece este nombre es la de realizar nuestro propio bien a nuestra manera". Además, Adam Smith, con su famosa metáfora de la mano invisible, encontraba la justificación ética y económica de la búsqueda del máximo beneficio particular para que así, y más allá de la propia voluntad de los individuos egoístas, se conseguía maximizar la satisfacción col -tiva.
Personalmente no puedo comulgar con esta concepción estrecha de la libertad liberal, centrada en un individuo egoísta, frío, calculador de utilidades, replegado sobre sí mismo y sin relación alguna con el sistema de necesidades. No puedo asumir el mercado como un campo de libertad humana cuando la propiedad privada de unos poco significa la no propiedad para muchos. ¿Qué pasa con la mayor parte de la población que no tiene más mercancía que su propia capacidad de trabajo vinculada a su propia corporeidad viviente?.Pues que no tienen mercancías ni dinero con las que entrar en la catedral de la libertad que es el mercado y eso les "obliga" a vender "libremente" su tiempo de vida convertido en tiempo de trabajo para los propietarios de los medios de producción y los medios de subsistencia. No puedo comulgar con esta identificación grosera del mercado capitalista como un ámbito de la libertad porque además es una institución atravesada por relaciones de desigualdad, dominación y de poder que hace más ricos y poderosos a los que más tienen.
Si el mercado es libertad ya les aseguro yo que cada mes los asalariados, después de pagar la hipoteca, los gastos del piso como agua, gas y electricidad, la comida, la ropa o los gastos sanitarios y educativas nos queda muy poca "libertad de mercado "en el bolsillo. No me extraña que los que más tienen se sientan tan libres en esta economía de mercado, y es que además de no participar en la producción, siempre aparecen como grandes compradores-consumidores (de bienes de lujo, de capital, de fuerza de trabajo, etc.) en los mercados de la libertad liberal donde se vota con dinero. ¿Quién puede dudar de que para ellos el mercado sea un espacio de la no coacción, del uso y disfrute de los productos del trabajo ajeno donde pueden consumir lo que libremente quieran hasta reventar en la indolencia.
Marx, que está en las antípodas del pensamiento liberal, considera que el rasgo que define la libertad es la posibilidad de autorrealización del hombre en el ejercicio de sus capacidades. En esta tradición, heredera de la filosofía clásica alemana, la libertad se conceptualiza como control o dominio del hombre sobre las circunstancias. Somos más libres cuando tenemos más conocimiento y control colectivo sobre nuestros propios determinantes y desarrollamos así la capacidad de volver a obrar sobre ellos. Una sociedad de "hombres libres conscientemente asociados" (que no de propietarios de mercancías y de dinero) sería aquella donde se puede regular racionalmente y colectiva el metabolismo del hombre con la naturaleza con la mínima ocupación de fuerzas y recursos. Aquí, la libertad no se entiende como espacio de la no coacción o de la indeterminación sino todo lo contrario, como espacio para la formación humana de las propias circunstancias ya que se trata en definitiva de "reemplazar la dominación de las circunstancias y del azar sobre los individuos por la dominación de los individuos sobre las circunstancias y el azar "
Pero Marx añade otra arista al problema de la libertad: la posibilidad de la actividad vital libre y creativa.Quizás les pueda sorprender a los señores liberales, caballeros de la libertad, pero trabajar para ellos en sus fábricas y empresas es un auténtico infierno para la mayor parte de los asalariados. Es por ello que una verdadera economía social, además de estar planificada democráticamente conforme al sistema de necesidades radicales, ser antipatriarcal, ecológicamente sostenible, y superar las formas alienadas de la división social del trabajo, si algo debería producir es "tiempo libre "para la sociedad. Esto quiere decir que los beneficios de los incrementos de la productividad del trabajo deberían redundar, no en la acumulación de los grupos privilegiados, sino en la "reducción del tiempo de trabajo" necesario para el conjunto de la población y liberar así tiempo libre para la vida y el propio desarrollo humano.

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