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viernes, 2 de noviembre de 2012


Desempleo de masas

02nov 2012
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Elías Trabada
Sociólogo consultor
Después de la orgía especulativa de 1998 a 2007 que embriagó a algunos políticos profesionales hasta creer que estábamos a las puertas del paraíso del pleno empleo, el espíritu de la crisis-recesión se ha adueñado del escenario socioeconómico en España, aumentando con suma rapidez el excedente de población activa que ha pasado a engrosar el colectivo de parados, el denominado “ejército industrial de reserva” por Karl Marx. No deja de sorprendernos, aunque hayamos vivido las anteriores crisis y recesiones de las décadas de los setenta, ochenta y noventa, la intensidad con que actúa “Tánatos capitalista” a la hora de destruir empleos y multiplicar el número de personas en situación de paro. Los últimos datos oficiales nos hablan de que el fenómeno de exclusión del empleo tiene una magnitud de masas: según la EPA del tercer trimestre de 2012 (INE), la Tasa de Paro se eleva al 25% de la población activa. Tras una mirada retrospectiva hacia el mismo trimestre de 2007, momento previo al estallido de la actual crisis económica, observamos que el desempleo sólo afectaba al 8% de las y los activos de 16 y más años, subiendo nada menos que diecisiete puntos durante el período trascurrido hasta la actualidad. Grosso modo, la Tasa de Paro general se ha triplicado durante los últimos cinco años en España, etapa marcada por una intensa crisis inmobiliaria-financiera, adquiriendo el paro una magnitud muy numerosa que podemos calificar de “desempleo de masas”, pues, afecta a nada menos que 5.778.100 personas al situarnos en el tercer trimestre de 2012.
Si consideramos la perspectiva de la Unión Europea, en este caso basándonos en los últimos datos publicados por Eurostat referidos al 2T de 2012, la Tasa de Paro española duplica con holgura la media de la UE-27 (10,4%), resaltando como el porcentaje más elevado, incluso por encima de Grecia (23,8%), el primer país rescatado en la Eurozona. Qué notorio contraste negativo cuando observamos Tasas bastante inferiores en Estados económicamente más desarrollados como Austria (4,3%), Holanda, Alemania, Dinamarca, Suecia, Reino Unido, Francia e Italia (10,6%); pero la comparación nos genera una incoherencia desapacible cuando divisamos inferiores Tasas de Paro en países objetivamente menos desarrollados como Rumanía (7,2%), Polonia, Bulgaria, Letonia (16,4%) o en los Estados “rescatados” de Irlanda y Portugal (15,7%).
Tengamos presente que las y los desempleados de España representan la desproporción del 23,1% de todas las personas paradas en la UE-27 en el 2T de 2012, mientras en el momento análogo de 2007 su importancia se reducía al 10,7% de ese total europeo. En principio, la intensidad más elevada del desempleo en España deriva de una estructura económica que se ha basado, en mayor medida, en la construcción y especulación inmobiliaria-financiera (la llamada “economía del ladrillo”), pero también debemos considerar otros factores explicativos como el exceso de temporalidad entre la población asalariada, relación contractual que ha facilitado una rápida y mayor destrucción de puestos de trabajo al extenderse la crisis y recesión económica, bien mediante la vía de no renovar los contratos que finalizan o bien a través de la suspensión empresarial de contratos temporales, dado el menor gasto de indemnización por despido, en comparación con los contratos indefinidos. En concreto, la Tasa de Temporalidad entre la población española asalariada asciende al 24% en el 3T de 2012, mostrando una caída de ocho puntos en relación a la Tasa respectiva de 2007 (31,9%).
Paralelamente, en el entorno de la Unión Europea con un valor promedio del 13,9% en el 2T de 2012, únicamente la Tasa polaca (27,5%) supera la española (23,7%), tras las cuales emergen los porcentajes portugués (21%) y holandés (19,1%). Ahora bien, desde el 2T de 2007 al de 2012, las Tasas de Temporalidad en el territorio de la UE-27 han oscilado ligeramente, bien en sentido positivo o negativo, con la única excepción de España donde el retroceso ha sido más que notable. Por consiguiente, parece bastante probable que la elevada Tasa de Paro en España sea, en cierta medida, una consecuencia indirecta de la excesiva temporalidad existente en sus mercados de trabajo; es decir, el exceso de temporalidad ha facilitado un rápido y desmedido aumento del desempleo, así que ingresamos desde 2008 en un escenario de crisis y recesión económica.
A la luz de esa relación de “exceso de temporalidad = desempleo de masas”, la premisa neoliberal que ha animado la última reforma del mercado laboral aprobada por el Gobierno del PP (Real Decreto-Ley 3/2012, de 10 de febrero) de que una mayor flexibilidad laboral y reducción de los costes de despido favorecerán la creación de empleo y la reducción de las cifras de paro, resulta una falacia, pues, esta crisis económica nos habla con claridad del efecto contrario. Asimismo, la posible sustitución de empleo estable por temporal que facilita esa reforma laboral contribuirá a potenciar el “efecto acordeón” en los mercados de trabajo de España: período de crecimiento = más empleo temporal; período de crisis = desempleo de masas. Por último, ante el desempleo de masas y los cambios normativos y recortes del gasto social basados en la utopía neoliberal, conviene que recordemos y reflexionemos sobre la opinión del economista y antropólogo Karl Polanyi (La gran transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo. FCE, 1992) al analizar la crisis sistémica de 1929 que supuso el fin del capitalismo liberal que se había desarrollado durante el siglo XIX: “Nuestra tesis es que la idea de un mercado autorregulado implicaba una utopía total. Tal institución no podría existir durante largo tiempo sin aniquilar la sustancia humana y natural de la sociedad; habría destruido físicamente al hombre y transformado su ambiente en un desierto”.

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